Por Redacción
Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- Un equipo de cuatro científicos españoles fue galardonado con el prestigioso premio Cozzarelli de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos por una investigación que explica uno de los mayores misterios de la evolución: cómo surgió la vida compleja a partir de organismos unicelulares simples. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), concluye que la aparición de células con núcleo, como las nuestras, fue un suceso inevitable impulsado por una “crisis computacional” en el código genético.
La investigación, liderada por el astrónomo y astrobiólogo Fernando Ballesteros del Observatorio Astronómico de la Universitat de València, junto a Jordi Bascompte, Bartolo Luque y Enrique M. Muro, de universidades en Zúrich, Madrid y Mainz, respectivamente, analizó 150 millones de genes de 33.000 organismos durante cinco años. El trabajo aborda lo que los científicos llaman “el agujero negro de la biología”: el salto evolutivo que hace unos 2.600 millones de años llevó a la aparición de células eucariotas (con núcleo) a partir de procariotas (sin núcleo).
Según explicó Ballesteros, la investigación descubrió que, conforme las células se hicieron más complejas, necesitaron proteínas cada vez más largas, lo que generó una “crisis computacional” que forzó a la vida a cambiar el modo de funcionamiento del código genético. “La conclusión a la que llegamos es que llega un momento en que la necesidad de proteínas cada vez más complejas cambia las reglas de funcionamiento de los genes, como si se buscara un nuevo sistema operativo”, señaló el científico.
El estudio propone que este cambio se dio mediante una “transición de fase algorítmica”, que permitió que un único gen pudiera sintetizar diversas proteínas. Este avance fue posible gracias a secuencias de ADN antes consideradas “basura”, pero que resultaron fundamentales. Bartolo Luque, profesor de matemática aplicada en la Universidad Politécnica de Madrid, explicó que este fenómeno “generó la posibilidad de que los organismos desarrollaran células más complejas y, eventualmente, formas de vida multicelulares”.
El premio Cozzarelli, creado hace 20 años, es otorgado anualmente por la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. a las investigaciones más originales y de excelencia publicadas en su revista PNAS. Esta es solo la segunda vez que un equipo español recibe este reconocimiento. Jordi Bascompte, investigador en la Universidad de Zúrich, destacó que el trabajo “representa uno de los hitos de mi carrera” y que su clave radica en “la intersección entre biología, física y computación”.
El hallazgo, aunque celebrado, ha generado debate en la comunidad científica por su enfoque determinista, que contrasta con las teorías tradicionales que enfatizan el papel del azar en la evolución. No obstante, la investigación marca un avance significativo en la comprensión de los orígenes de la biodiversidad en la Tierra.