Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, anunció la inauguración total del Viaducto Elevado de Tijuana, una obra de 11.4 kilómetros que conecta el Aeropuerto Internacional con Playas de Tijuana y que promete reducir el tiempo de traslado de más de una hora a apenas 10 minutos. La infraestructura, construida por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) con una inversión de 14 mil millones de pesos, generó 6 mil 440 empleos directos e indirectos y se perfila como un detonante clave para la movilidad en la frontera.
Durante el anuncio, la mandataria estatal calificó la obra como “la más importante que se ha construido en la historia de nuestro estado durante muchos años, un sueño para nuestra ciudad y hoy se convierte en una realidad que transformará la vida de miles de personas”. Por su parte, el ingeniero residente de la Sedena, Raúl Manzano Vélez, destacó el reto técnico superado: “Estamos muy contentos de haber logrado este reto técnico, de esta vía por la que transitan miles de vehículos todos los días haciendo fluir las ‘venas’ de esta ciudad”.
El proyecto, iniciado en el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, no solo busca agilizar el tránsito vehicular privado. En paralelo, se avanza en la habilitación del viaducto para el transporte público. Según reportó el Semanario ZETA, el Instituto de Movilidad Sustentable (IMOS) y la Sedena analizan el peso máximo permitido para las unidades a fin de autorizar su explotación comercial.
La empresa de transporte ‘Azul y Blanco’ ya solicitó el permiso correspondiente y presentó estudios de factibilidad que identifican una reducción potencial del 60% en los tiempos de traslado, beneficiando especialmente a estudiantes universitarios de la zona de Otay Centenario que provienen de Playas de Rosarito y Playas de Tijuana. La fecha objetivo para el inicio de este servicio es agosto de 2026, coincidiendo con el próximo ciclo escolar.
Pese al anuncio, persisten interrogantes sobre la operación futura. Según las fuentes consultadas, aún faltan detalles específicos del acuerdo con la concesionaria, como las tarifas, la frecuencia del servicio y el número de unidades. Además, no se ha hecho pública la confirmación oficial y documentada por el IMOS o la Sedena sobre la autorización final del permiso, ni los resultados completos de los estudios de factibilidad y proyección de tránsito realizados durante la construcción.
El viaducto se erige así como un símbolo de la transformación urbana de Tijuana, aunque su desarrollo estuvo marcado por cierta opacidad, ya que la Sedena no compartió públicamente los estudios técnicos durante su ejecución. Su puesta en operación total representa un avance significativo para una ciudad que requiere con urgencia soluciones viales ante su constante crecimiento demográfico y económico.