Teherán, 25 de marzo de 2026.- El gobierno de Irán rechazó oficialmente la propuesta de paz de 15 puntos remitida por Estados Unidos a través de intermediarios pakistaníes, calificando las condiciones del documento de excesivas e insistiendo en que el cese de los ataques es la prioridad para cualquier negociación. Esta decisión contrasta con las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró desde la Casa Blanca que mantiene conversaciones productivas con dirigentes iraníes y que existe una disposición clara para llegar a un entendimiento, generando una discrepancia pública sobre la existencia misma de las negociaciones directas.
Según informes de funcionarios de Islamabad y fuentes citadas por medios internacionales, el plan fue entregado recientemente a Teherán con el objetivo de poner fin a la guerra en Oriente Medio. Sin embargo, voceros del Ejército iraní y del Ministerio de Exteriores han negado la celebración de negociaciones directas con Washington. Ismail Bagaei, portavoz de Exteriores, y representantes del Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya, enfatizaron que no hay acuerdos en curso y respondieron a las aseveraciones de Trump indicando que la era de sus promesas ha terminado, mientras exigen el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz como un derecho natural y legal.
En medio de la tensión diplomática, Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), señaló que podrían llevarse a cabo conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad durante este fin de semana, aunque sin confirmar la participación directa de las partes. Grossi reiteró su llamamiento a la máxima moderación para evitar riesgos que puedan derivar en una catástrofe para la seguridad nuclear, dada la proximidad de los conflictos a instalaciones atómicas en la región.
La situación en el terreno se mantiene crítica con reportes de 22 muertos en Irak en las últimas 24 horas debido a los ataques aéreos, lo que ha motivado protestas del gobierno iraquí encabezadas por su portavoz, Sabah al Noaman. Paralelamente, se confirma el despliegue de entre 2,000 y 3,000 paracaidistas estadounidenses en la zona del Golfo Pérsico, una movilización militar que busca asegurar el estrecho de Ormuz tras el bloqueo impuesto por fuerzas iraníes.
La incertidumbre sobre el futuro del conflicto ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos, registrándose actividad especulativa inusual valorada en 580 millones de dólares en apuestas de petróleo minutos antes de las declaraciones públicas de Trump. Mientras Turquía también colabora en la búsqueda de soluciones y se evalúa como posible sede de conversaciones junto a Pakistán, la postura firme de Teherán de no contemplar la paz mientras continúen las ofensivas mantiene estancado cualquier avance diplomático inmediato.