Ciudad De México, 27 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum respondió a las críticas vertidas por Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, respecto a la situación de seguridad en México y la exigencia de disculpas por la Conquista. En su intervención, la jefa del Ejecutivo federal atribuyó los comentarios de la funcionaria española a un asunto de corte ideológico y señaló que dicha postura responde a una visión de “imperio” que no corresponde a las relaciones entre países iguales.
Durante su exposición, Sheinbaum destacó que Felipe Calderón, expresidente de México, funge como asesor de Isabel Díaz Ayuso, estableciendo un vínculo directo entre la postura crítica de la mandataria madrileña y figuras de la derecha mexicana. La presidenta enfatizó que la relación entre México y España debe basarse en el respeto mutuo y la igualdad, rechazando cualquier tono que implique superioridad o juicio unilateral sobre la gestión interna del país latinoamericano.
Las declaraciones de Ayuso, quien afirmó que la seguridad en México está “peor que nunca” y cuestionó la insistencia del gobierno mexicano en obtener disculpas históricas, fueron contrastadas por Sheinbaum con la actitud del rey Felipe VI de España. La presidenta mencionó que el monarca español ha reconocido los abusos cometidos durante la época colonial, una postura que difiere notablemente de la línea dura mantenida por la líder del Partido Popular en Madrid.
El intercambio de declaraciones se produce en un contexto de tensión diplomática y debate histórico, donde la solicitud de disculpas por los agravios durante la Conquista sigue siendo un punto de discordia entre sectores políticos de ambas naciones. Mientras Ayuso mantiene una postura de rechazo a cualquier petición de perdón institucional, el gobierno de Sheinbaum insiste en la necesidad de revisar la historia desde una perspectiva que acknowledge el daño causado a los pueblos originarios.
Con esta respuesta, la administración federal reafirma su posición de no aceptar injerencias ni juicios externos que no consideren los esfuerzos actuales del Estado mexicano, al tiempo que busca diferenciar la postura del gobierno español oficial, representado por la figura del Rey, de las opiniones de líderes regionales como Díaz Ayuso. El tema continúa siendo materia de discusión en la agenda bilateral, marcando una distinción clara entre la diplomacia de Estado y las posturas partidistas.