Ciudad De México, 31 de mayo de 2026.- Alberto Anaya ratificó la coalición del Partido del Trabajo (PT) con la Cuarta Transformación para los comicios de 2027 y 2030. Sin embargo, tras su oposición a la Reforma Electoral, el líder petista tiene en su proyecto la exigencia de que le asignen tres gubernaturas: Baja California, Baja California Sur y Zacatecas.
En Baja California, el PT tiene el proyecto de lanzar a la exalcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero. Para Baja California Sur, el partido baraja el nombre del presidente municipal de Los Cabos, Christian Agúndez. En cuanto a Zacatecas, la senadora Geovanna Bañuelos ya levantó la mano y pretende pelearle a los Monreal.
La negociación más acalorada con el PT es precisamente por Zacatecas, debido a que Saúl Monreal apuesta a que la cláusula de no nepotismo electoral se pueda rebasar a través de una candidatura con otro partido. Alberto Anaya apuesta a que le paguen, con candidatos propios, por los años en los que el PT sirvió de plataforma para el obradorismo y la posterior creación de Morena.
El PT cuenta con nula capacidad de gobierno, ya que en 36 años de existencia no ha conseguido una gubernatura. En la Ciudad de México, el partido ni siquiera ha conquistado una de las 16 alcaldías. En 2003, cuando tuvo la oportunidad de gobernar una alcaldía en la capital, al alejarse del extinto PRD lanzó candidatos propios, pero luego botó a los candidatos y los votos se convirtieron en sufragios para el PRD.
En toda esta negociación político-electoral encabezada por Alberto Anaya, lo que no figura es la posibilidad de un gobierno de coalición. La razón es simple: el partido de la estrella amarilla no tiene experiencia en gobiernos estatales y llegar al gobierno federal es apostarle a una serie de escándalos en cascada, ya que los militantes de primera del PT cargan expedientes negros.
Conforme pasan los comicios, el PT quiere más. Le llegó su momento, pero no lo dejan crecer. A final de cuentas, el PT es el partido millonario, pero de la irrelevancia política.