Copenhague, 23 de junio de 2026.- Pablo Soto, originario de la Ciudad de México y de 38 años de edad, es el nuevo chef ejecutivo del restaurante Noma en Copenhague. Soto asumirá el rol de jefe de Cocina después de nueve años de haber regresado al establecimiento, donde previamente había realizado prácticas por tres meses.
La trayectoria de Soto en el restaurante, considerado cinco veces como el mejor del mundo y que llegó a tener tres estrellas Michelin, comenzó con dificultades. El cocinero ahorró poco más de un año y medio para pagar los boletos de avión para su primera experiencia en Dinamarca como becario. Al llegar, se quedó sin hospedaje el primer día.
“Una vez que llegué a Copenhague, me acuerdo que tuve que pagar el camión que me llevó del aeropuerto al centro de la ciudad… Me preocupé mucho [por el costo]”, recordó Soto. Agregó que en ese momento pensó: “Creo que esto es un grave error y tal vez me tengo que ir. Pero no tenía lana para cambiar mis boletos, entonces me tenía que quedar. Aparte en aquel tiempo estaba pasando por una situación familiar muy pesada… Tenía que hacerlo funcionar”.
Tras finalizar sus prácticas iniciales, Soto regresó a México. Cinco años después, recibió una oferta para trabajar en el pop-up de Noma en Tulum en 2017. “Yo recibí la oferta para ir a lo de Noma en Tulum en 2017 [un pop-up de la marca]. Cuando llegó, yo no lo podía ni creer. Y ya, cambió todo y desde entonces estoy ahí”, declaró el chef.
El ascenso de Soto coincide con una etapa de cambios en el restaurante tras la polémica y dimisión de su fundador, René Redzepi, acusado de malos tratos. Los nuevos liderazgos incluyen también a Mette Brink Søberg como jefa de Investigación y Desarrollo y a Annika de Las Heras como directora Ejecutiva.
Sobre su nueva posición, Soto comentó las expectativas que recaen sobre él: “La gente tiene grandes expectativas de ti. Creen que ya porque estuviste ahí tres meses ya te las sabes todas, y no sabes nada, la verdad”. Advirtió además sobre los riesgos del cargo: “Te puedes encontrar en una situación donde la gente te está pagando lo que quieres, pero no hay reto, porque lo que tú digas ya es la ley, y eso tampoco está muy chido”.