Por Redacción
Ciudad De México, 21 de marzo de 2026.- Tres temas distintos dominaron la agenda social y legislativa este fin de semana: la caída de México del lugar 10 al 12 en el Ranking Mundial de Felicidad 2026, una polémica en el Congreso de Aguascalientes por declaraciones sobre la lactancia y la crítica de un grupo conservador hacia la expansión de servicios de aborto en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Según el Reporte Mundial de la Felicidad 2026, elaborado con datos de la Encuesta Gallup y análisis de académicos del ITAM, la UNAM y la Universidad Iberoamericana, México obtuvo un puntaje de 6.97. Gerardo Leyva, doctor de la Ibero, participó en la presentación de los resultados que muestran el descenso del país en la lista global, aunque no se detallaron los criterios específicos más allá de la metodología estándar del reporte.
En el ámbito legislativo, surgió una controversia en Aguascalientes durante una sesión local donde el diputado Fernando Alférrez Barbosa, de Morena, realizó declaraciones sobre la lactancia que fueron cuestionadas biológicamente. La discusión se centró en el lenguaje incluyente dentro de una ley de lactarios, generando respuestas de la diputada del PAN, Mirna Medina, quien se opuso a los planteamientos del legislador morenista en el debate parlamentario.
Simultáneamente, el Consejo Nacional de Nueva Derecha emitió un comunicado criticando la expansión de los servicios de aborto a través del IMSS, los cuales ya están disponibles en 25 estados del país. Raúl Tortolero, dirigente del consejo, enmarcó su objeción en un debate ético-religioso, citando que el 88% de la población mexicana tiene filiación cristiana, dato que el grupo utiliza para argumentar su postura frente a las políticas de salud reproductiva actuales.
Estos tres eventos, aunque independientes, reflejan tensiones actuales en la sociedad mexicana respecto a indicadores de bienestar, la evolución del lenguaje en las leyes locales y la intersección entre políticas públicas de salud y creencias religiosas. La falta de especificación sobre la fuente exacta del porcentaje de filiación cristiana y la fecha precisa de la sesión en Aguascalientes deja espacios de contexto que los actores políticos y sociales deberán aclarar en los próximos días.