Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) inició este miércoles un paro nacional de 72 horas y una masiva movilización en la capital del país, exigiendo un aumento salarial del 100% y una jubilación solidaria, mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum llamó a la protesta pacífica y reconoció limitaciones presupuestarias. La marcha partió del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo capitalino, bloqueando avenidas principales como Paseo de la Reforma, y se replicó en al menos seis estados, marcando la segunda movilización magisterial importante en seis meses.
Desde temprana hora, miles de profesores afiliados a la CNTE se concentraron en puntos emblemáticos de la Ciudad de México, coreando consignas y portando pancartas con sus demandas. La Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina informó sobre las rutas y horarios de las movilizaciones, que afectaron la circulación en el centro histórico y sus alrededores. Además de la capital, se registraron protestas en ciudades como Chetumal, Tuxtla Gutiérrez, Chilpancingo, Valladolid, Mérida y Tijuana.
El dirigente de la CNTE, Francisco Bravo, declaró que la exigencia central es un incremento salarial del 100% para los cerca de un millón de maestros que fueron basificados durante el gobierno anterior, así como el establecimiento de una jubilación solidaria. “No podemos seguir con salarios de hambre. La educación requiere dignidad”, afirmó Bravo durante la movilización.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum, en un mensaje dirigido a los manifestantes, hizo un llamado a que las protestas se mantengan en un marco de paz y respeto. Reconoció el derecho a la manifestación, pero también señaló las restricciones financieras que enfrenta su administración. “Hay un diálogo permanente, pero también hay realidades presupuestales que debemos atender con responsabilidad”, mencionó Sheinbaum, haciendo referencia a un aumento del 9% que, según su gobierno, ya fue otorgado al sector.
La contradicción entre las partes es evidente: mientras las autoridades federales hablan de un diálogo constante y de avances, la CNTE sostiene que sus demandas históricas no han sido atendidas, lo que justifica la radicalización de sus medidas. Esta movilización ocurre tras un plantón de 24 días que el magisterio disidente mantuvo en 2025.
Gervasio Hernández García, líder de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG), una de las secciones más combativas de la CNTE, lanzó una advertencia contundente: si el gobierno no da una solución concreta a sus peticiones, las movilizaciones podrían escalar y afectar el desarrollo de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que se celebrará parcialmente en México. “El mundo entero estará viendo a nuestro país. Nosotros estaremos aquí, en las calles, si no nos escuchan”, advirtió.
El contexto de tensión se ha visto agravado por incidentes recientes, como el cambio de sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) debido a protestas previas. El paro, que se extenderá hasta el 20 de marzo, podría tener un impacto significativo en el sistema educativo público, aunque las autoridades no han proporcionado cifras sobre el número exacto de escuelas o alumnos afectados. Tampoco se han dado a conocer detalles específicos de las reuniones tripartitas entre gobierno, sindicato y maestros que, según la versión oficial, están en curso.