Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- El gobierno cubano mantiene contactos con Estados Unidos para explorar soluciones al bloqueo económico, confirmó el presidente Miguel Díaz-Canel, en medio de una crisis interna marcada por protestas como la ocurrida en Morón, donde manifestantes atacaron la sede local del Partido Comunista. Los hechos, que derivaron en un incendio y la detención de cinco personas, ocurrieron en la madrugada del sábado en la localidad central de Morón, en un contexto de apagones frecuentes y escasez generalizada.
El mandatario cubano afirmó que las conversaciones con la administración estadounidense tienen como objetivo “encontrar soluciones mediante el diálogo a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones”. Aunque no se precisó la fecha exacta de los contactos ni la identidad de los funcionarios involucrados, el anuncio oficial busca proyectar una vía diplomática para aliviar la presión del embargo, al que La Habana atribuye gran parte de la profunda crisis económica que sufre la isla.
Paralelamente, el Ministerio del Interior informó, a través del medio oficial “Invasor”, que una protesta inicialmente pacífica en Morón degeneró en actos vandálicos contra la sede del Partido Comunista. Los manifestantes apedrearon la entrada y provocaron un incendio utilizando muebles. Este ataque directo a un símbolo del poder político es descrito como un hecho insólito, que no se registró ni siquiera durante las masivas protestas de julio de 2021.
En respuesta a los disturbios, Díaz-Canel publicó un mensaje en la red social X, señalando: “Son legítimas las quejas y reclamos, siempre que se actúe con civismo y respeto al orden público”. Sin embargo, las autoridades reportaron la detención de cinco personas tras el incidente, aunque no especificaron los cargos potenciales ni el estado de los detenidos.
La crisis que alimenta el descontento social se caracteriza por frecuentes cortes de electricidad, escasez aguda de combustible y dificultades para el suministro de alimentos y medicinas. El gobierno cubano sostiene que estas carencias se han agravado por las medidas de presión económica implementadas durante la administración del expresidente estadounidense Donald Trump, y que se mantienen vigentes.
El escenario actual presenta una dualidad para el régimen de La Habana: por un lado, explora una salida negociada con su principal adversario geopolítico para aliviar el estrangulamiento económico, y por otro, enfrenta un malestar social interno que, como en Morón, puede derivar en expresiones de violencia directa contra las instituciones, desafiando el control estatal en un contexto de extrema penuria.