Fotografía cedida hoy, por la Secretaría de Relaciones Exteriores donde se observa un buque con ayuda humanitaria a Cuba que parte este martes, desde el Puerto de Veracruz. (México). EFE/ Secretaría de Relaciones Exteriores /SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Por Redacción
Cuba, Con Declaraciones Desde La Habana Y Washington D.C., 18 de marzo de 2026.- Cuba enfrenta una tensión diplomática creciente con Estados Unidos, enmarcada en una severa crisis energética que incluyó un nuevo apagón nacional este lunes, mientras el presidente Donald Trump amenazó con “tomar” la isla y el gobierno cubano respondió prometiendo una “resistencia inexpugnable”. El escenario se complica con la llegada de ayuda humanitaria desde México y el respaldo político de Rusia, que reafirmó su solidaridad con La Habana.
El apagón, el sexto de carácter nacional en los últimos 18 meses, inició alrededor de las 13:40 horas del lunes pasado, sumiendo a gran parte del país en la oscuridad. Hasta el momento de los reportes, apenas el 55% de los clientes en la capital habían recuperado el servicio. Esta crisis energética recurrente se produce en un contexto de escasez de combustible y deterioro de las condiciones sanitarias en la isla.
Desde Washington, el presidente Donald Trump lanzó una serie de declaraciones que elevaron la tensión. “Creo que tendré el honor de tomar Cuba… puedo liberarla o tomarla, creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella”, afirmó el mandatario estadounidense, calificando además al gobierno cubano como una “nación fracasada”. Estas declaraciones fueron respaldadas por su secretario de Estado, Marco Rubio.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió con firmeza desde La Habana. “Ante el peor escenario, a Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”, declaró, añadiendo que “Cuba está fuerte y resistirá”. Esta postura de confrontación marca un giro tras recientes señales de diálogo bilateral reportadas previamente.
En medio de este intercambio verbal, la ayuda internacional comenzó a movilizarse hacia la isla. El gobierno de México organizó un envío de ayuda humanitaria, aunque se desconocen los detalles específicos de su contenido. Simultáneamente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia emitió un comunicado oficial donde “reafirma su solidaridad inquebrantable con el Gobierno y el hermano pueblo cubano”, prometiendo un “apoyo material” cuyos detalles tampoco fueron revelados.
La solidaridad también se manifestó a través de la sociedad civil. El convoy “Nuestra América” y la “Flotilla Global Sumud” anunciaron que se están “movilizando por aire, tierra y mar en solidaridad con el pueblo cubano”, buscando romper el bloqueo económico que, según ellos, agrava la crisis.
Esta escalada ocurre mientras Cuba implementa medidas de apertura económica, incluyendo la participación de capital extranjero en el sector bancario, en un intento por paliar la crisis interna. La posición estadounidense, que exige cambios políticos drásticos como condición para cualquier alivio, choca frontalmente con la postura cubana de resistencia a lo que califica como injerencia externa, configurando un escenario de alta volatilidad en el Caribe.