Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- Irán confirmó la muerte de altos funcionarios, incluido Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij, durante ataques israelíes en Teherán que dejaron más de 1,200 muertos según el balance oficial, en una escalada del conflicto iniciado el 28 de febrero tras el asesinato del exlíder supremo Ali Khamenei. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, asumió la responsabilidad de los bombardeos en el distrito de Pardis, mientras el expresidente estadounidense Donald Trump declaró que no requiere el apoyo de la OTAN y criticó la falta de solidaridad de la alianza militar.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní emitió un comunicado oficial confirmando las bajas de varios miembros clave de su estructura de poder, aunque inicialmente hubo contradicciones sobre la confirmación de la muerte de Ali Larijani, secretario del organismo. Los ataques también afectaron territorio libanés, aunque se desconoce el número exacto de víctimas civiles en esa zona.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México se sumó a las voces internacionales expresando preocupación por la crisis humanitaria derivada del conflicto, mientras el secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente francés, Emmanuel Macron, llamaron a la contención. Irán mantiene el bloqueo del estrecho de Ormuz, generando incertidumbre sobre la producción petrolera global y advirtiendo sobre consecuencias catastróficas si la escalada continúa.
El contexto político se complejiza con la ausencia de información sobre el estado y ubicación del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, quien asumió tras el asesinato de Khamenei. Analistas internacionales prevén que la muerte de figuras como Soleimani, clave en la estructura paramilitar iraní, podría intensificar las represalias y extender el conflicto beyond las fronteras actuales.
La comunidad internacional observa con alarma la posibilidad de una escalada nuclear, dado el historial de desarrollo de armamento no convencional por parte de Irán y las advertencias cruzadas entre los bandos en conflicto. La crisis humanitaria se agrava con cada nuevo enfrentamiento, afectando principalmente a la población civil atrapada en los territorios bajo fuego.