Por Redacción
Ciudad de Mexico, 16 de agosto de 2026.- La secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Rosaura Ruiz Gutiérrez, afirmó que la inteligencia artificial (IA) no sólo permite acelerar tareas científicas, sino que está transformando la manera en que se genera conocimiento. Durante el encuentro “¿El Leviatán artificial? Inteligencia Artificial en el mundo hispanoamericano”, realizado en El Colegio de México, la titular destacó que esta tecnología interviene en procesos de búsqueda, identificación de regularidades y formulación de posibilidades que no necesariamente habían sido planteadas previamente por los investigadores.
En la ponencia leída por Gabriela García Acosta, directora de Estrategias de Investigación Aplicada de la Secihti y cocoordinadora del grupo de trabajo de Inteligencia Artificial en la Ciencia de la Unión Europea y la CELAC, se explicó que los sistemas de aprendizaje automático permiten procesar grandes volúmenes de información y explorar combinaciones inéditas como hipótesis. Esta capacidad introduce una diferencia importante respecto a otros instrumentos científicos: un sistema puede detectar una regularidad antes de que exista una explicación completa de ella.
De acuerdo con Ruiz Gutiérrez, la inteligencia artificial modifica así la relación entre el descubrimiento, la explicación y la validación del conocimiento científico. Sin embargo, advirtió que una regularidad identificada por un modelo no constituye por sí misma conocimiento científico. “Una predicción acertada no equivale necesariamente a una explicación”, señaló la funcionaria.
La secretaria enfatizó que los resultados generados mediante estas herramientas deben ser contrastados e interpretados por las comunidades científicas para establecer qué fenómeno ha identificado el sistema y determinar su validez. En este sentido, subrayó que “la responsabilidad no puede delegarse en un modelo”.
Las comunidades científicas, agregó Ruiz Gutiérrez, deben validar los resultados y asumir la responsabilidad por las consecuencias de su aplicación, reafirmando que la intervención humana sigue siendo indispensable en el proceso de validación del conocimiento.