Por Redacción
Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- Las autoridades rusas comenzaron a bloquear el servicio de mensajería instantánea Telegram, una medida que ha generado más de 2,500 quejas de usuarios por fallas en la aplicación esta mañana y que afecta a una base estimada de 100 millones de personas en el país. El bloqueo, que inició con ralentizaciones desde febrero, se da tras la exigencia judicial de que la plataforma localice sus servidores con datos de usuarios, acusándola de ser un espacio para estafadores y actividades delictivas, mientras que su dueño, Pável Dúrov, denuncia un intento de censurar la libertad de expresión.
El diario ruso Kommersant, citado por medios locales, documentó la oleada de quejas de usuarios en Moscú, San Petersburgo y otras ciudades de la parte europea de Rusia, donde Telegram presentó severas interrupciones en su funcionamiento. Esta acción sigue al bloqueo previo de WhatsApp, que hasta entonces era la aplicación de mensajería más popular en el territorio ruso.
La Justicia rusa exige a Telegram que revele la ubicación de los servidores que almacenan la información de los usuarios, argumentando que la plataforma facilita la comisión de diversos delitos. Por su parte, la Duma, la cámara de diputados del país, alertó la semana pasada que el servicio dejaría de funcionar pronto incluso con el uso de redes privadas virtuales (VPN), lo que anticipaba un bloqueo más profundo y técnico.
Pável Dúrov, fundador y propietario de Telegram, respondió a las acciones gubernamentales asegurando que las autoridades rusas buscan censurar la libertad de expresión en el país. Su declaración pone de relieve el conflicto central entre la demanda estatal de acceso a datos por motivos de seguridad y la defensa de la privacidad de los usuarios que promueve la plataforma.
El contexto de esta medida se enmarca en una escalada de controles sobre las comunicaciones digitales en Rusia, donde el gobierno ha incrementado la presión sobre empresas tecnológicas extranjeras y nacionales para que cumplan con regulaciones locales de datos. La interrupción de Telegram representa un golpe significativo a la comunicación cotidiana y a los canales de información alternativos dentro del país.
Se espera que el bloqueo tenga consecuencias en el ecosistema digital ruso, potencialmente migrando a millones de usuarios a otras aplicaciones menos populares o promoviendo el uso masivo de herramientas para eludir la censura en internet. La situación evoluciona en un clima de tensión entre las libertades individuales en la red y las políticas de seguridad nacional implementadas por el Kremlin.