Ciudad De México, 01 de julio de 2026.- La Copa Mundial de la FIFA 2026 ha logrado una pacificación y un paréntesis que neutraliza temporalmente la polarización social, sobre todo cuando juega la selección de México, afirmó el académico Hugo Luis Sánchez Gudiño, de la Facultad de Estudios Superiores Aragón.
Según el especialista, el fenómeno anula temporalmente la disputa entre distintas tendencias ideológicas y políticas, posibilitando contrarrestar la ‘guerra’ entre un sector de clase media alta y otro mayoritariamente popular. En los partidos de fútbol se observó fraternidad entre las diferentes clases sociales.
Sin embargo, Sánchez Gudiño alertó que este efecto es temporal y dura únicamente mientras haya triunfos. Explicó que cuando el equipo fracasa o pierde, la afición sale a las calles a reclamar, enardecida, traduciendo el enojo social en violencia y gritos homofóbicos.
Un rasgo destacado del evento es que tiene un precio demasiado elevado para ingresar al estadio, por lo que el gran público de seguidores sigue el evento por televisión, tableta, celular u otros medios, sin preocuparse por entrar al recinto deportivo. “Pueden ver en una plaza pública el partido, los juegos de México y después de las trasmisiones celebrar, ya sea en el Fan Fest de la FIFA en el Zócalo, a las afueras del estadio, en el Ángel de la Independencia o en algunas de las plazas ya emblemáticas de nuestro país, tanto en la Ciudad de México como en todo el territorio”, dijo el académico.
El investigador contrastó la situación actual con los Mundiales de México 1970 y 1986, donde hubo movimientos sociales críticos al gobierno. En el contexto actual, correspondió a las Madres Buscadoras, entre otros colectivos, tener demandas concretas y reclamar ayuda y solución.
Al referirse al torneo de 1970, Sánchez Gudiño señaló: “En 1970 estaban muy frescos los acontecimientos de la noche de Tlatelolco de 1968, o sea, la ciudadanía tenía la herida abierta, entonces había protestas y críticas al presidente G”.